sábado, 22 de octubre de 2011

El Desarrollo y el Siglo XXI


Ana Giorgana
Calidad de vida emocional
El siglo XXI se ha perfilado como uno de los grandes cambios en todos los sentidos. La tecnología ha llegado a modificar los modos y maneras en las relaciones sociales. Los ordenadores personales se han convertido en una necesidad de la cual es difícil prescindir y estar lejanos.
En las redes sociales los amigos se encuentran y se reencuentran. Viejos amigos hacen su aparición y una gran cantidad de mensajes se ponen a disposición de estas redes para informar al resto de los contactos acerca de las actividades personales o grupales. Existen grupos de todo tipo, algunos interesantes y otros por demás vanales y sin ninguna trascendencia.
Los líderes, los hombres admirados y todo lo que tenga que ver con las fortunas y los hombres que han contribuido a la transformación en términos de la tecnología lo vemos día a día en estos medios.
En días pasados una nota periodística destacó que Mark Zuckerberg se perfila como el “empresario más prometedor del mundo”. En este orden de ideas hace muy poco tiempo la muerte de Steve Jobs causó una gran conmoción a nivel mundial, las personas se volcaron a dar sus condolencias a través de las redes sociales. Una reacción muy peculiar frente a una muerte también muy peculiar.
Es innegable la influencia y la genialidad de Jobs, su importancia en las formas y comportamientos en nuestras vidas ha cobrado gran trascendencia.
Todo mundo hablaba de ello, pero lo cierto es que el acento estaba puesto en su fortuna; esta pérdida incluso hizo que las personas se arremolinaran fuera de su casa para rendirle tributo en su lecho de muerte.
Por otra parte el desarrollo de las tecnologías, los avances en materia de medicina, de física y de una gran cantidad de adelantos en materia de ciencia y civilización y es loable lo que hemos logrado, estos avances, también se ven en el armamento, las drogas, el alcohol, las formas de traficar y la corrupción en términos del crimen.
En materia educativa las escuelas proliferan por todos lados, aun cuando sus niveles de educación, en muchas de ellas, se caracterizan por la mediocridad y cada vez más observamos profesionistas que no saben escribir sin faltas de ortografía, pensamientos muy por debajo de una crítica constructiva y capas de estudiantes cada vez más ocupadas y preocupadas por divertirse hasta morir los fines de semana que por mejorar su desempeño en su preparación.
En lo referente a la salud más bien estamos invadidos en cómo evitar los síntomas de la enfermedad, controlarlo mediante una serie de medicamentos cada vez más sofisticados que nos muestran todas las noches o que tienen que ver con evitar los malestares que la cura o bien con una serie de propaganda que están encaminados al placer y a ponderar la sexualidad como un valor importante.
¿Será que de verdad ese desarrollo?
Es realmente lamentable que lo que está en los adelantes en todos sus rubros debería estar al servicio del ser humano. Pero todo esto se desdibuja cuando contemplamos los tintes de consumo e incluso de destrucción para los seres humanos.
Ocupados en la tecnología, en la salud y en la educación.
¿Pero quién ve realmente al ser humano y su desarrollo?
En esta situación pareciera que a nadie le interesa esa parte tan fundamental.
Realmente lo más importante es el Desarrollo Humano como esa posibilidad de ver al hombre al ser humano en base a su experiencia, su existencia, sus habilidades, la autoestima, la educación humana, la preocupación en construir individuos cifrados en el valor, la confianza, la importancia de la vida misma.
Mirar al otro en cuanto a individuo y no mercancía. No esa posibilidad de compra, de venta que, como dije anteriormente, se observa en todos los órdenes de la vida social.
Vivimos tan inmersos en los aspectos sociales que nos hemos olvidado de los individuos que son quienes conforman el motor y el engranaje de la vida misma. La vida empieza desde lo individual para acercarnos a lo social y participar en ello.
Porque nos hemos olvidado de nosotros mismos, de la esencia humana y de el significado de la propia existencia. Así llegan a los especialista personas, las que llegan a cobrar conciencia, llenas de tedio, de aburrimiento, de estrés, con trastornos de alimentación, de sueños, con sintomatología psicosomática, riesgos de suicidios, pacientes con afecciones depresivas importantes, conflictos de relación y violencia.
Estamos muy adelantados y tan atrasados en empatar esa experiencia humana en el desarrollo tecnológico y de civilización que a mí, en lo personal, me preocupa cómo vamos viviendo los hombres, las mujeres, los niños, los jóvenes, las personas de la tercera edad y aquellos que sufren alguna discapacidad para lidiar con todos estos avatares que se encuentran tan inmersos en nuestra experiencia humana.
Por supuesto que considero que existen grandes situaciones positivas en este gran siglo pero estamos muy lejos de contar con personas más conformes y con una gran satisfacción en sus vidas.
Yo estoy comprometida con la posibilidad de trabajar a favor del desarrollo de los seres humanos. Y me parece que cada uno desde su trinchera puede modificar su percepción y trabajar en el día a día para mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestro entorno.
En pleno siglo XXI en el que somos realmente espectadores y actores de grandes acontecimientos nos hemos quedado muy rezagados en lo verdaderamente humano.
Gracias por leerme, mi misión es la calidad de vida emocional y su impacto en lo social.
cecreto52@gmail.com

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